No sé si alguno de vosotros lo recuerda, pero hace tiempo apareció aquí uno de esos cocktails americanos verdaderamente clásicos y con historia, el Old Fashioned.
Y en ese momento ya hablamos de la evolución de esa bebida desde finales del s. XIX, intentando imaginar qué músicas podrían haberlo acompañado durante esos años en los que salió de los bajos fondos y -para bien o para mal- fue sofisticándose y evolucionando.
Si en aquella otra entrada hicimos un clásico con bourbon, que necesariamente debe ser de maíz, esta vez optamos por un rye, un whiskey de centeno.
Esto le dará un toque más seco, menos dulce a la bebida, pero igualmente seguirás teniendo todo el sabor a barrica de madera y a tradición.
Y si en ese momento nos quedamos con una manera muy clásica de prepararlo (casi sin ornamentos, casi en blanco y negro, como el Charleston y el jazz de Duke Ellington que nos animaban entonces), aquí sí hemos introducido esas guindas rojas, un toque de color, algo hortera quizá, pero que no se sale de la tradición.
Y por eso nos hemos acordado de otro grande de la música americana, o de la música en general.
Nada menos que Elvis, alguien de quien en esta época no tengo ninguna duda de que llenaría su vaso de guindas.
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Eso sí, fíjate bien cómo María en esta foto sabe que lo importante es la cálida transparencia de esta bebida.
Haz tú lo mismo, no olvides lo esencial en este cocktail: un buen whiskey (en este caso uno de centeno), algo de azúcar en el fondo del vaso (mejor si usas tu sirope), unas gotas de angostura y el hielo.
Sencillamente, sírvelo con toda su liturgia, deleitándote en ello, lo vas a disfrutar.

Quiero probar!mmmm… ; ))